Con la Ley en la mano
27/08/2006
Con la Ley en la mano
En la primera mitad del siglo XVI se extendió en la corte española cierta preocupación en torno a la legalidad de la conquista de América. Para mitigar estos escrúpulos se recurrió al requerimiento, una enrevesada declaración llena de términos legales y religiosos que se leía a los aborígenes americanos haciéndoles saber que se convertían en súbditos españoles por voluntad divina. De este modo, la legalidad de la conquista quedaba salvada, pues los sometidos habían sido debidamente informados de los fundamentos de la autoridad de los conquistadores. Se invadía una tierra, se sometía a sus habitantes y se robaban sus recursos, pero se hacía con la Ley en la mano. Por cierto que detrás de este documento estaba Palacios Rubios, el mismo al que Fernando el Católico encargó un panfleto para justificar la conquista de Navarra.
Cuenta el historiador Porras Barrenechea que Pizarro hizo leer este requerimiento al inca Atahualpa, quien harto de tanta palabrería arrojó el escrito a los españoles. Un tal Valverde, fraile, reaccionó invitando a los soldados a exterminar a esos salvajes que no atendían a requerimiento alguno.
Pasan los siglos, pero ahora también la Ley viene a cubrir lo que desde el punto de vista de la moral, la ética o los derechos humanos nunca podría tolerarse. Ya no hay que justificar la represión contra una fuerza política ni la persecución de determinadas ideas políticas: basta con declararlas fuera de la Ley. La Ley no necesita argumentos, es en sí el supremo argumento. Ahora a los vascos insumisos se les lee no ya un requerimiento, sino un auto de Garzón, tan lleno de verdades absolutas, dogmas de fe y argumentos infalibles como el texto de Palacios; tanto que hasta manifestarse en contra está prohibido. No había un solo argumento para justificar la conquista de América. La función de la retórica religiosa y legalista no era sino avalar el genocidio. Y no hay una sola razón por la que un juez español pueda determinar las ideas que los vascos pueden o no compartir ni las fuerzas políticas a las que dan su voto o apoyo. Será quizás por eso que en ambos casos se ha recurrido a textos muy largos y enrevesados que a falta de argumentos, se sustentan en la persecución de quien los cuestione. Con la Ley en la mano, eso sí. Con su Ley. -
Comentarios:
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1. Podemos estar discutiendo de leyes, represión y de dimes y diretes de estado de todo esto hasta la saciedad. Podemos decir que el estado también tiene sus cloacas, pero el estado no es una cloaca por definición como es el terrorismo, el "terrorismo" repito.
Publicado por: Ciudadano del mundo | 27/08/2006 11:49:41
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2. Dejate ya de copiar y pegar, que eres muy cansino, poniendo en este blog articulos de los terroristas de Gara.
Mira si quieres ver la catadura moral, de esos que tu llamas, "vascos insumisos", hechale un vistazo a los nombres de todos los inocentes que se han llevado por delante:
http://clientes.vianetworks.es/personal/angelberto/asesinados.htm
Defender a los asesinos es el escalón inferior al asesinato mismo. Espero que duermas bien despues de leer la lista, que tus amisgos los asesinos vascos, han fabricado en estos ultimos años.
Publicado por: JMR | 27/08/2006 19:53:18