A la búsqueda de la LIBERTAD, LA IGUALDAD y LA FRATERNIDAD
Leo en la prensa local (La voz de Asturias) que nuestro Ayuntamiento ha decidido el cierre de la emisora municipal alegando motivos económicos. Resulta extraño que nuestro ayuntamiento haya tardado ocho largos años, en los que la emisora estuvo al servicio exclusivo de los intereses de nuestro primer edil, en darse cuenta de lo gravosa que resultaba para las arcas municipales un medio de comunicación escasamente seguido, ahora nos lo dicen, por los ovetenses.
No puedo decir que me apene el cierre, excepción hecha de la situación en lo que quedan los trabajadores a los que -seguramente- ni se les agradecerán los servicios prestados, la emisora local no era un monumento a la libertad de expresión ni un cauce para que los ovetenses de cualquier clase o condición tuviesen un lugar para expresar sus opiniones libremente. Quizás lo único salvable de estos ocho años de dispendios sin tino hayan sido los diferentes cursos de capacitación realizados en esta emisora. Quizás ese cometido sea suficiente para justificar los 250.000€ que parece nos costaba cada año a los ovetenses, el chocolate del loro en el dispendio municipal.
Parece que, finalmente, las vacas flacas han llegado al edificio de la Plaza de la Constitución. Se acabó la fiesta y comienza la resaca, dura, cabezona y que nos deja una ciudad "fané y descangallá" en la que los servicios se reducirán al mínimo imprescindible, la presión fiscal seguirá subiendo hasta que la ciudadanía se harte, hasta a la derecha le terminará por doler su bolsillo, y en poco tiempo veremos como los oropeles devendrán en andrajos y Oviedo acabará como el hidalgo del Lazarillo, tapanda sus vergüenzas con una capa a la que se le acabarán por notar demasiado los mordiscos de una crisis anunciada hace ya demasiado tiempo como para que alguien se llame andanas a estas alturas del partido. Nos queda un largo recorrido de regeneración económica y política en nuestra ciudad. Lo malo es que las posibles alternativas dan pena
Leo en la prensa local que nuestro Concejal de Urbanismo ha encontrado la solución para hacer frente al pufo de la expropiación del conjunto histórico de Olloniego y aunque no está muy claro por donde van los tiros si parece traslucirse que la cosa será a golpe de convenio urbanístico. Tú pagas y yo te dejo hacer uncos chalecitos en las fincas de alrededor, que a saber de quien serán, y así todos contentos.
Parece ser que lo de esta ciudad no tiene remedio, y que lo del Sr. Mortera tampoco. Dispone Oviedo de unos cuantos miles de metros cuadrados en el Campón, expropiados por la extinta GESUOSA y que nos costaron más en concepto de intereses que de capital por mor del empecinamiento municipal en recurrir hasta la extenuación, que forman parte de la reserva Regional de Suelo (terrenos en los que se debe edificar con algún tipo de protección) y que se encuentran ociosos a pesar de la necesidad existente de viviendas para alquilar a precios razonables. Pero no sirven, parece ser que nuestro Ayuntamiento, Mortera dixit, debe adquirir los terrenos que van de La Gruta hacia el Rinconín para hacer viviendas con algún tipo de protección y con el fin de que la propietaria, una de las empresas en dificultades económicas por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, pueda mejorar su cuenta de resultados. Curiosa sociedad esta en la que se socializan las pérdidas pero no no hay manera de que los beneficios sigan los mismos derroteros.
Tenía que pasar y al final pasó, Oviedo da un nuevo paso hacia la legendaria Vetusta, hacia el pasado y el cutrerío. Nos van a dejar las calles a media luz. Volveremos a los tiempos de las mortecinas luces de las farolas de gas y nuestra ciudad se volverá un poco más gris. Cosas de la adaptación a las nuevas normativas que pretenden ser más respetuosas con el medio ambiente y de la precariedad económica en la que se mueve un Ayuntamiento endeudado hasta las cejas y en el que la ingeniería financiera es la norma para poder cuadrar unos presupuestos más falsos que una moneda de tres euros. Todo con el firme propósito de aplazar la inevitable intervención del Ministerio de Hacienda que dejaría, sin la menor duda, a mucha gente con las vergüenas al aire, pero todo llegará, esperemos que el Principado de Asturias, nuestro Presidente Areces, de el paso definitivo abandonando la sociedad Cinturón Verde y obligando, de esta manera, a que la deduda de esta pase a engrosar la del Ayuntamiento al tener la obligación de consolidar la de las empresas municiales con las propias.
Que sea para bien