Oviedo

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Julio Cesar o el refinamiento de Oviedo

18/06/2008


Rebanator
Oviedo es una gran capital, qué duda cabe, la ciudad más limpia de España, la urbe que es motor de la economía asturiana, la ciudad burguesa y refinada, con obispado y arzobidpado, universidad, delegación del gobierno, banco de España, hospital central, teatro de la ópera y hasta dos escandaleras.

Una vez asentada la democracia tuvo Oviedo un alcalde socialista elegido democráticamente, que era hijo de otro alcalde, franquista y elegido digitalmente (al que todavía no han quitado su nombre de una calle, aunque pronto se andará, por supuesot). Aquel alcalde progresista en realidad fue un alcalde mucho más conservador que su padre, y durante aquellos ocho años, Oviedo se limitó a envejecer ocho años.

Los viejos del lugar cuentan a sus nietos como anécdota aquel ensayo de la Expo 2008 de Zaragoza que organizó al colocar una piscinuca en la plaza de la catedral. ¡Y menos mal que no llegó a trasladar la piscinuca a los ya en desuso depósitos de agua de Pérez de la Sala, donde ahora está el auditorio, como se dijo para justificar el despilfarro y asegurar la conservarción de aquella reliquia decimonónica!

Aunque en realidad tampoco fue Masip conservador del todo, pues su piqueta sirvió para demoler la hermosa Estación del Vasco, para mayor gloria de la especulación del capitalismo inmobiliario. Y también prohibió en Oviedo el boxeo, quizá porque su opositor presidía la federación de ese deporte.

Como es natural, a Masip le sucedió don Gabino, quien limpió, saneó, pintó, reparó, reconstruyó, amplió y rejuveneció a Oviedo, convirtiendo su mandato en el verdadero renacimiento moderno de la gran capital.

Y el pueblo supo premiar con la mayoría absoluta democrática sucesivas repeticiones de equipos tan eficientes, para desesperación de sucesivas generaciones de opositores, frustrados en su esteril papel de comparsas.

Y fue precisamente de entre el partido de la oposición donde brilló con luz propia un jubilado, que ni es concejal ni está expulso, ni tiene grandes prebendas ni sueldos, un jubilado con nombre imperial, don Julio César. Un jubilado con todo el tiempo libre del mundo que se está convirtiendo en un personaje absolutamente indispensable para esta refinada ciudad.

Hasta la irrupción de Julio César sólo había un opositor ciudadano que tuviera cierto protagonismo, un opositor profesionalizado por el Ayuntamiento, del que vive gracias a los votos que viene cultivando hace años, el concejal Rivi.

Pero tras la irrupción de Julio César, néctar depurado del refinado Oviedo, todo ha cambiado. Julio César es el censor, el vigilante, el guardian de la ciudadanía. Aunque, es verdad, no atiende a toda la gran ciudad, y se concentra demasiado en su entorno vital de la Argañosa y la Ería, sus fotos y sus videos escrupulosos sirven de acicate y aguijón a los concejales del Partido Popular, que así no pueden dormirse en los laureles. Y denuncia de paso la pasividad e incapacidad de los concejales de la oposición.

Ese chicle que un jovenzuelo irresponsable escupe al suelo es fotografiado y filmado inmediatamente por Julio César, y difundido inmediatamente por internet, con lo que los servicios de limpieza pueden inmediatamente enviar una brigada que se haga cargo de aquella goma, y desinfecte y desinsecte el entorno.

Esa baldosa que se mueve y salpica cuando llueve, esa señal de tráfico que no se ve bien, ese cubo de basura no retirado a tiempo... todo lo ve y lo documenta don Julio César, un personaje urbano indispensable en este comienzo del siglo XXI, el de la comunicación directa e inmediata.

A veces Julio César deja de fijarse en la ciudad de todos, y no puede por menos que trasladar al mundo sus problemas domésticos más cercanos, los que afectan a su nicho vital inmediato: esos helechos que crecen en el bajante de los retretes de su patio de luces, esa pared trasera desconchada que un propietario poco celoso no se anima a pintar, esos ruidos que algún vecino insolidario emite cuando ronca o está bebido, ese despertador eficiente que alguien se olvidó de apagar cuando se fue de fin de semana. Pero estas cuitas domésticas no son fruto de subjetividad o idiotismo alguno, sino que prueban la grandeza de don Julio César, verdadero sociólogo de la realidad inmediata, que no tiene inconveniente en desnudar obsceno la inmediatez de su hogar.

Estoy segura de que igual que en la Universidad de Oviedo se han preparado y se preparan tesis doctorales sobre la Banda del Puma, sobre La Vuelta a Oviedo, la Pixarra o Manolín, algún departamento estará ya pensando en introducir un curso de verano sobre el activismo ciudadano de Julio César, antesala del estudio pormenorizado que se merece.

¡Qué será de Oviedo y de Asturias cuando fallezcan sus prejubilados ociosos, que tantas rentas y entretenimientos nos reportan y nos ofrecen! ¿Quién podrá asumir tareas como las de don Julio César?

Propongo desde esta tribuna de ECTV que la comisión correspondiente solicite al pleno del Ayuntamiento que éste denomine una gran avenida de la ciudad con en nombre de don Julio César, y, entre paréntesis, como hacen para explicar quién era el personaje, digan algo así como "observador ciudadano". Quizá podía darse el nombre de don Julio César a la calle que hasta ahora lleva el nombre del alcalde franquista Masip.

Gracias, don Julio César.





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Oviedo, Rebanator
17/06/2008 20:18h
Articulo publicado en http://www.elcomentario.tv/escandaleraSeccion.php?gSec=24&gTit=Oviedo

Mi contestacion fue
El pitorreado

Oviedo, Rebanator
17/06/2008 20:18h

Solo dos cosas, no estoy jubilado, soy mas joven que A.Masip, vivo de una pensión por incapacidad, soy diabético y como tengo que andar mucho no pierdo el tiempo solo paseando y hago lo que siempre quise hacer, COLABORAR EN QUE OVIEDO ESTE MAS GUAPO, FUNCIONAL Y SIN BARRERAS ARQUITECTONICAS.

Un saludo y marcho para la cama que no puedo mas.

J.César

PD; El pitorreo es un arte, si del que se pintorrean no se entera “YO”


Oviedo, J.César
17/06/2008 21:18h


http://oviedo.cuadernosciudadanos.net/CIUDADANOS_POR_OVIEDO/2008/06/18/julio-cesar-o-el-refinamiento-de-oviedo/
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